Cuando se habla de salud trans, normalmente se hace referencia al tratamiento hormonal de afirmación de género (THAG), o a la atención de la salud sexual. Y sí, son aspectos importantes para la salud trans, pero no son los únicos.
En este día mundial de la salud, queremos profundizar un poco en este tema: ¿Qué es la salud? ¿Y qué implica la salud para las personas trans?

¿Cómo definimos la salud?
De acuerdo con la OMS, el concepto de salud no se limita a la “ausencia de enfermedad”: hace referencia a un estado de bienestar integral que incluye los aspectos físico, emocional y social. Este estado de bienestar integral puede verse diferente para cada persona, considerando que somos diverses. Sin embargo, también compartimos algunas necesidades de cuidado.
Para el cuidado del aspecto físico, tenemos atención preventiva de la salud en distintas especialidades o en medicina general. Para el cuidado emocional, existe la atención a la salud mental, además de la necesidad de descanso y ocio. Y para el aspecto social, es fundamental acudir a espacios comunitarios, de convivencia, y mantener cerca a nuestra red de apoyo.

¿Y qué es la salud trans?
Pareciera obvio, pero hablar de salud trans también debería incluir estos tres aspectos: salud física, salud emocional y salud social.
En el aspecto físico, va desde la atención en medicina general, dermatología, endocrinología, ginecología y urología, acceso a insumos de salud sexual, nutriología, fisioterapia, gastroenterología… entre muchos otros.
En el aspecto emocional, tiene que ver con atención a la salud mental y acompañamiento o acceso a espacios como grupos de pares para la afirmación de género. Y en el aspecto social, presencia de redes de apoyo, espacios comunitarios, entre muchas otras cosas.
Todos estos son aspectos de la salud que cualquier persona necesita cuidar y atender, pero tendemos a obviar que las personas trans también lo requieren. Y muchas veces concentramos las demandas de salud para personas trans únicamente en salud sexual y terapia afirmativa, cuando todas las especialidades médicas deberían estar sensibilizadas para la atención de personas trans.

¿Qué es lo que más afecta la salud de las personas trans? Hablemos de lo político
Lo cierto es que no existimos en un momento o lugar neutrales: Actualmente aún existen muchos estigmas y prejuicios sobre las personas LGBTIQAPNB+, y en específico sobre las personas trans. Esto, por supuesto, deriva en discriminación, desinformación, y mala calidad de la atención a la salud.
Un estudio del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva reveló que, de manera general, las personas LGBTIQ+ (32.3 %) son discriminadas con una frecuencia dos veces mayor que la población que no pertenece a estos grupos (13.2 %).
Específicamente en el ámbito de la salud, tanto la OMS como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) identifican que el estigma y la discriminación son los principales obstáculos para que las personas LGBTIQ+ accedan a los servicios de salud. Prevalecen mitos que derivan en experiencias de maltrato, negación de servicios y diagnósticos erróneos.
La Encuesta sobre salud sexual de mujeres trans en México 2021 revela que el 39% de las encuestadas ha tenido problemas para obtener atención médica debido a su identidad de género. Además del estigma, otro obstáculo en el acceso a la salud de las personas trans es la falta de conocimientos sobre las realidades trans por parte del personal de salud.
La centralización y la privatización de la atención a la salud trans
Un reportaje de Zona Docs documenta cómo las personas trans que buscan atenderse en el sector público, se encuentran con interminables obstáculos para acceder a THAG o simplemente a consultas médicas. Esto deriva en que 7 de cada 10 personas prefieran atenderse en el sector privado.
La Clínica Condesa y la Unidad de Salud Integral para Personas Trans, en la Ciudad de México, y la Unidad de Salud Integral para Personas Trans de Nuevo León, en Monterrey, son los únicos centros de salud en el país donde se puede acceder gratuitamente al tratamiento hormonal. Aunque es de celebrar que existan estos espacios, ¿cuántas personas se quedan fuera por ubicación geográfica? ¿Y las personas que no pueden pagar la atención del sector privado?
Acceder a salud física, emocional y social está condicionado por nuestro entorno
Las barreras para acceder a la salud no solo se encuentran en los servicios médicos, sino en todos nuestros entornos. Las vivencias que experimentamos en el día a día impactan en nuestro bienestar; si en nuestros diversos entornos nos encontramos con violencia, rechazo y discriminación, esto sin duda se refleja negativamente en nosotres.
Según un estudio de Salud emocional en personas LGBTIQ+, el hogar continúa siendo el primer espacio de rechazo a las personas LGBTIQ+, donde 92 % de las personas encuestadas señaló que tuvo que ocultar su orientación sexual o identidad de género a sus familias. O en el caso de querer rentar una vivienda, esta encuesta revela que alrededor de un tercio de la población no estaría dispuesta a rentar una habitación en su vivienda a personas trans (33.4 %).
Considerando estas situaciones, ¡por supuesto que nos sentiremos estresades! ¡Claro que desarrollaremos ansiedad! El mismo estudio revela que el 88.7 % de las personas LGBTIQ+ reportó haber enfrentado problemas de estrés; el 64.9 %, angustia, miedo o ansiedad; el 61.6 %, insomnio; el 60.9 %, alteraciones en el apetito o el peso, y el 50.9 %, síntomas de depresión.

¿Qué se puede hacer?
Ante este panorama, señalamos la necesidad de que el sector salud se capacite en las realidades de las personas trans para brindar una atención de calidad, libre de prejuicios y discriminación. No solo el personal que brinda atención preventiva para la salud sexual: en todas las especialidades médicas y sectores de atención es fundamental que el personal esté sensibilizado e informado. ¡Que los protocolos de atención no se queden en el papel!
Pero más allá de ello, lograr ese estado de bienestar integral para las personas trans requiere de muchas otras cosas: entornos seguros y libres de violencia, acceso a la vivienda, creación de espacios comunitarios y de convivencia, derechos laborales, espacios culturales y programas sociales dirigidos a personas trans.
La exigencia de salud para las personas trans es una causa de justicia social que atraviesa muchas otras causas
¡Las personas trans no solo son sujetes de derechos en las políticas de salud! Se necesitan medidas para atender todos los ámbitos en los que hay obstáculos para ejercer los derechos.
Tenemos muchos ejemplos de temas en los que, a falta de atención del Estado, es la comunidad que se ha organizado para atenderlo. Por ejemplo, en el tema de vivienda, existen numerosas iniciativas de casas trans en América Latina, que buscan brindar un hogar temporal o permanente a personas trans en situación de vulnerabilidad.
En otros temas, como de acceso a trabajo y derechos laborales, la sociedad civil en México ha hecho esfuerzos para exigir que se legisle al respecto, pero considerando que esta iniciativa se encuentra parada desde 2022, es notorio que para el gobierno mexicano no ha sido un tema prioritario.
Para garantizar el bienestar y la salud de las personas trans, las políticas y medidas que adopte el Estado deben tener enfoques integrales. No es suficiente que haya dos o tres clínicas trans a nivel nacional: se requieren políticas de inclusión laboral, de acceso a la vivienda, expeditar los trámites de reconocimiento de identidad de género, e impulsar un cambio cultural en numerosos niveles para erradicar la discriminación.
En este día mundial de la salud, no dejemos fuera las realidades trans. ¡La demanda de salud requiere que se garanticen muchos otros derechos!
